El exceso de calcio también puede ser peligroso: así afecta al cuerpo
El calcio es un mineral indispensable para el organismo, ya que ayuda a mantener los huesos y dientes fuertes, además de intervenir en el funcionamiento de los músculos, los nervios y los vasos sanguíneos. Sin embargo, cuando se acumula en exceso en la sangre puede producir hipercalcemia, una alteración que, si no se trata, puede afectar diferentes órganos.
Cuando el calcio supera los niveles normales
Las causas más frecuentes de la hipercalcemia están relacionadas con problemas en las glándulas paratiroides, algunos tipos de cáncer y determinadas enfermedades. El consumo excesivo de suplementos de calcio o vitamina D también puede contribuir a elevar sus niveles, al igual que ciertos medicamentos y algunas afecciones renales.
La alimentación por sí sola rara vez provoca una elevación peligrosa del calcio en personas sanas. El riesgo puede aumentar cuando se combinan alimentos ricos en este mineral con suplementos tomados sin supervisión médica. Para los adultos, la cantidad diaria recomendada suele rondar los 1,000 miligramos, aunque las necesidades cambian según la edad y otras condiciones.

Síntomas y posibles complicaciones
En sus primeras etapas, la hipercalcemia puede no producir síntomas. Cuando los niveles aumentan, pueden aparecer cansancio, debilidad, náuseas, estreñimiento, mucha sed y ganas frecuentes de orinar. También pueden presentarse problemas de concentración, dolor muscular u óseo y cálculos renales.
Si la alteración permanece sin tratamiento, puede comprometer la función de los riñones y debilitar los huesos. En casos más graves también puede afectar el funcionamiento del cerebro y provocar confusión, mientras que las alteraciones del ritmo cardíaco son una complicación menos frecuente, pero posible.

El diagnóstico se realiza mediante un análisis de sangre que permite medir la concentración de calcio. Los médicos pueden solicitar pruebas adicionales, como la medición de la hormona paratiroidea, para determinar qué está provocando la alteración. El tratamiento depende de la causa y puede incluir suspender suplementos, aumentar la hidratación, utilizar medicamentos o tratar directamente la enfermedad responsable.

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