Documentos contradicen a Trump sobre financiamiento del nuevo salón de baile de la Casa Blanca
Una investigación exclusiva de The Washington Post reveló que el ambicioso proyecto impulsado por el presidente Donald Trump, para construir un nuevo salón de baile y un complejo subterráneo de seguridad en la Casa Blanca, podría costar hasta US$600 millones y utilizar cientos de millones de dólares en fondos públicos, pese a las reiteradas afirmaciones del mandatario de que sería financiado exclusivamente con donaciones privadas.
De acuerdo con documentos internos obtenidos por el diario, el contratista Clark Construction presentó el 5 de marzo una estimación que situaba el costo total del proyecto en US$600 millones.
De esa cifra, unos US$293 millones provendrían de donantes privados, mientras que alrededor de US$307 millones serían cubiertos por agencias federales financiadas por los contribuyentes, incluyendo el Servicio Secreto, la Oficina Militar de la Casa Blanca y la Residencia Ejecutiva.
El reporte señala además que, cuando Trump declaró el 31 de marzo que el proyecto era “libre de dinero de los contribuyentes” y que “ningún contribuyente pondrá ni diez centavos”, el gobierno ya había aprobado más de una docena de pagos al contratista por decenas de millones de dólares. Registros de facturación muestran que parte de esos recursos provenían de fondos públicos.
Las estimaciones del proyecto también han aumentado con el tiempo. Cuando fue anunciado en julio de 2025, la Casa Blanca indicó que costaría US$200 millones y sería financiado por Trump y otros “patriotas donantes”. Sin embargo, documentos posteriores elevaron la cifra a US$270 millones, luego a US$478 millones y finalmente a US$600 millones.
La investigación también revela que el complejo incluye un búnker subterráneo, instalaciones médicas y mejoras de seguridad. Un tribunal federal incluso permitió que continuaran las obras subterráneas mientras analiza una demanda presentada por grupos de preservación histórica que cuestionan la legalidad del proyecto.
Expertos en contratación gubernamental consultados por The Washington Post señalaron que resulta difícil separar financieramente el salón de baile del resto de la estructura. “Es una sola construcción”, afirmó Stan Soloway, exfuncionario del Pentágono, quien consideró inevitable que parte del costo del salón termine siendo asumido por los contribuyentes.
La Casa Blanca no respondió preguntas sobre las estimaciones internas ni sobre el uso de fondos públicos. En una declaración al diario, el portavoz presidencial Davis Ingle sostuvo que Trump y donantes privados están financiando el salón de baile “por aproximadamente US$400 millones” y defendió el proyecto como una instalación segura para futuros presidentes.

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