Justicia francesa investiga al magnate Mohamed Al-Fayed, por trata de blancas y agresiones sexuales
Décadas después de haberse adueñado de los escaparates de la élite londinense y parisina, el empresario Mohamed Al-Fayed ha dejado de ser un símbolo de lujo para convertirse en la figura central de una red de presuntos abusos sexuales investigada en varios países y que involucra tanto a Mohamed como a su hermano Salah, fallecido en 2010.
De acuerdo con información aportada por la policía británica a la AFP, hasta ahora hay 154 víctimas que acusan al empresario de haber abusado de ellas.
Una investigación publicada por la BBC en 2024 recogía los testimonios de múltiples mujeres que acusan al empresario, fallecido en 2023 a los 94 años, de violación y agresiones sexuales cometidas durante su etapa como propietario de Harrods – uno de los almacenes de lujo más famosos y exclusivos del mundo – y del hotel Ritz de París. Desde el año pasado, el caso también está siendo investigado por las autoridades francesas.
El caso pone el foco en un sistema presuntamente sostenido durante décadas y encubierto por el entorno del empresario. Las víctimas describen un patrón de abusos y una cultura de miedo en el entorno laboral bajo Al-Fayed. “No quería que eso sucediera. No di mi consentimiento. Solo quería que todo terminara”, relata una de ellas. Otra víctima cuenta que era una adolescente cuando fue violada por el empresario en su apartamento en Park Lane, en el pleno centro de Londres: “Era un monstruo, un depredador sexual sin brújula moral alguna”.
Su propio hijo, Omar Fayed, comparaba a su padre con un criminal de guerra nazi, asegurando que habría fingido “incapacidad mental” en los últimos años de su vida para eludir la justicia tras las primeras acusaciones contra su persona, en 2017 y 2018, que nunca llegaron a juicio, en parte, por la avanzada edad del empresario y un diagnóstico de demencia presentado por sus abogados.
Al-Fayed paseaba frecuentemente por Harrods. Identificaba y seleccionaba a empleadas jóvenes a las que “ascendía” y llevaba a trabajar junto a él, en sus oficinas del almacén. Otra de las víctimas del empresario relata cómo el ambiente en los grandes almacenes era de resignación y de miedo: “Todas nos mirábamos al cruzar esa puerta pensando ‘pobre chica, hoy eres tú’ y sintiéndonos completamente impotentes para detenerlo”.
El ambiente laboral bajo Al-Fayed es descrito por las víctimas y extrabajadoras como de una “cultura del miedo”. Una víctima anónima detalla que dicho sentimiento “era palpable para todos los empleados, desde quienes tenían los cargos más bajos hasta los que ocupaban los puestos más altos”.
No era solo una sensación: varios antiguos miembros del equipo de seguridad confirmaron a la BBC que el empresario contaba con cámaras ocultas y escuchas telefónicas en Harrods y Park Lane. El personal de seguridad, además, “sabía que ciertas cosas les estaban sucediendo a ciertas empleadas”, relata Steve, antiguo empleado.
El empresario cometía las agresiones tanto allí como en su apartamento de Park Lane; o durante viajes a propiedades en el extranjero, especialmente al Ritz de París o la mansión Villa Windsor. Rachel, que trabajó como su asistente personal en los años noventa, recuerda cómo, tras una llamada de trabajo, fue citada al apartamento de lujo de Al-Fayed, donde este la violó: “Recuerdo sentir su cuerpo sobre mí, su peso, escucharlo hacer esos ruidos. Y… simplemente me fui en mi cabeza a otra parte. Él me violó”. Otras cuatro mujeres entrevistadas por la BBC aseguran haber sido violadas por el empresario en el mismo edificio de Park Lane.

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