LA MOTIVACIÓN Y EL APRENDIZAJE EN EL CONTEXTO DOMINICANO
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El catedratico Danys Solis cosidera que la motivación constituye uno de los factores más determinantes en el proceso de enseñanza y aprendizaje, ya que incide directamente en la disposición del estudiante para adquirir conocimientos, desarrollar habilidades y participar activamente en el aula.
En el contexto dominicano, la motivación estudiantil representa un desafío significativo, especialmente en sectores donde predominan condiciones socioeconómicas adversas, limitaciones en infraestructura educativa y metodologías tradicionales poco dinámicas.
Desde la perspectiva constructivista de Jean Piaget, el aprendizaje es un proceso activo en el que el individuo construye su conocimiento a través de la interacción con el entorno. En este sentido, la motivación no puede entenderse como un elemento externo aislado, sino como una condición interna que se fortalece cuando el estudiante encuentra sentido y relevancia en lo que aprende.
Sin embargo, en muchas aulas dominicanas, el aprendizaje continúa siendo percibido como una obligación, lo que debilita la motivación intrínseca.
Por otro lado, la motivación extrínseca —basada en recompensas, calificaciones o castigos— sigue predominando en el sistema educativo. Aunque puede generar resultados a corto plazo, esta forma de motivación no promueve un aprendizaje profundo ni duradero.
En contraste, la motivación intrínseca fomenta la curiosidad, la autonomía y el pensamiento crítico, aspectos esenciales para la formación integral del estudiante.
En la República Dominicana, factores como la sobrepoblación estudiantil en las aulas, la falta de recursos didácticos y la escasa innovación pedagógica contribuyen a la desmotivación.
A esto se suma la desconexión entre los contenidos curriculares y la realidad social del estudiante, lo que genera apatía y bajo rendimiento académico.
En este contexto, el docente desempeña un papel fundamental como agente motivador. Su capacidad para diseñar experiencias de aprendizaje significativas, contextualizadas y participativas puede marcar la diferencia en el interés del estudiante.
Estrategias como el aprendizaje basado en problemas, el uso de ejemplos reales del entorno dominicano y la integración de tecnologías educativas pueden contribuir a fortalecer la motivación.
En conclusión, la motivación no es un elemento accesorio del proceso educativo, sino su eje central. Su fortalecimiento en el contexto dominicano requiere un cambio en las prácticas pedagógicas, orientado hacia un enfoque constructivista que promueva el aprendizaje significativo y el desarrollo integral del estudiante.
MAESTRO: DANYS SOLIS VALDEZ M.A
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