EE.UU. pone fin al TPS para Honduras y deja a miles de migrantes sin protección
El Gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), mantiene la terminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para Honduras, una medida que deja a miles de hondureños sin esta protección migratoria y los obliga a buscar otra vía legal para permanecer en el país o regresar a Honduras.

La decisión forma parte de una política más amplia de la administración estadounidense para cancelar el TPS otorgado a ciudadanos de distintos países. En el caso de Honduras, la terminación fue anunciada en julio de 2025 y establecía inicialmente el 8 de septiembre de ese año como fecha para poner fin a la protección.
Sin embargo, la medida fue llevada ante los tribunales estadounidenses, generando meses de incertidumbre entre los beneficiarios. Los procesos judiciales y distintas órdenes de las cortes mantuvieron temporalmente abierta la posibilidad de que los hondureños conservaran su protección mientras avanzaban las disputas legales.

El Gobierno estadounidense había estimado que alrededor de 72 mil hondureños estaban incluidos en la designación del TPS, aunque organizaciones y reportes posteriores sitúan en cerca de 50 mil el número de personas afectadas por la terminación del programa. Para estos migrantes, el fin del TPS implica la necesidad de regularizar su situación mediante otra alternativa migratoria o abandonar el territorio estadounidense.
El TPS fue creado en 1990 para proteger temporalmente a ciudadanos de países afectados por conflictos armados, desastres naturales u otras circunstancias extraordinarias que impedían un regreso seguro. Honduras recibió esta protección en enero de 1999, luego de los devastadores efectos del huracán Mitch, que azotó Centroamérica a finales de 1998.
Durante más de dos décadas, miles de hondureños pudieron permanecer y trabajar legalmente en Estados Unidos bajo este mecanismo. Con la cancelación definitiva, quienes no cuenten con otra protección migratoria enfrentan un nuevo escenario, marcado por la necesidad de buscar una vía legal para permanecer en el país o regresar a Honduras, en medio de una política migratoria estadounidense cada vez más restrictiva.

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