RD envejece y enfrenta cambios con menos nacimientos, más adultos mayores y presión sobre pensiones
Por Raúl Germán Bautista.- Los números no mienten. La República Dominicana avanza hacia una transformación demográfica histórica que podría cambiar su modelo económico, aumentar la presión sobre el sistema de pensiones y modificar las prioridades sociales durante las próximas décadas.
Las proyecciones de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) muestran que el país tendrá cada vez menos nacimientos, una población más longeva y un acelerado proceso de envejecimiento, una realidad similar a la que ya enfrentan varias naciones de Europa, donde los adultos mayores aumentan de forma sostenida frente a la población joven.
El fenómeno obligará a replantear áreas fundamentales como la seguridad social, el mercado laboral, el sistema de salud, los cuidados especializados y la estructura económica de una nación que durante décadas estuvo impulsada por una población mayoritariamente joven.
A nivel global, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) proyecta que la cantidad de personas mayores de 65 años por cada 100 habitantes en edad laboral, entre 20 y 64 años, pasará de 33 en 2025 a 52 en 2050. En el año 2000 era apenas de 22.

La diferencia es enorme. Mientras en 1950 había alrededor de siete trabajadores por cada jubilado, para 2050 se proyecta que muchos países tengan cerca de dos trabajadores por cada persona retirada.
La pregunta económica resulta inevitable: ¿cómo mantener el mismo nivel de pensiones cuando disminuye la cantidad de personas que aportan y aumenta la población que recibe beneficios?
En junio de este año, el Gobierno señaló que del total recaudado por la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), el 48.49 %, unos RD$1.004 billones, fue destinado al Seguro de Vejez, Discapacidad y Sobrevivencia, que financia las pensiones.

También informó que el Seguro Familiar de Salud recibió el 46.68 %, equivalente a más de RD$967,000 millones, mientras que el Seguro de Riesgos Laborales concentró el 4.83 % restante. Los tres seguros forman parte del Sistema Dominicano de Seguridad Social, establecido mediante la Ley 87-01.
Informaciones del Seguro Familiar de Salud indican que el sistema de pensiones permite a los trabajadores acceder a una pensión por vejez al cumplir los 60 años y acreditar un mínimo de 360 cotizaciones al régimen de seguridad social.
TIPOS DE PENSIONES

El Estado contempla una pensión por discapacidad, total o parcial, para quienes padezcan una enfermedad o lesión crónica que limite de forma permanente su capacidad laboral. Esta prestación tiene carácter vitalicio, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
En el caso de la pensión por cesantía por edad avanzada, el beneficio puede solicitarse a partir de los 57 años, siempre que el afiliado acumule al menos 300 cotizaciones.
Por su parte, la pensión de sobrevivencia garantiza a los beneficiarios el equivalente al 60 % del salario cotizable promedio de los últimos tres años del afiliado fallecido, con una duración de hasta 60 meses, conforme a las disposiciones vigentes.
Otro desafío es la informalidad laboral. Más de la mitad de los trabajadores de la República Dominicana se desempeña en actividades informales, de acuerdo con cifras del Banco Central.
DATOS ECONÓMICOS

El informe establece que el 52.2 % de la población ocupada trabaja en la informalidad, mientras que el 47.8 % cuenta con un empleo formal.
En cuanto a los ingresos, el estudio revela que el 68.92 % de los trabajadores formales percibe un salario mensual de RD$30,000 o menos, lo que evidencia una concentración del empleo formal en los rangos salariales más bajos.
Asimismo, el 27.63 % de los trabajadores formales gana RD$15,000 o menos al mes, mientras que el 4.56 % recibe RD$10,000 o menos, según los datos contenidos en el informe del Banco Central.
MENOS NACIMIENTOS Y UNA POBLACIÓN QUE VIVE MÁS AÑOS

Las estimaciones indican que la fecundidad en República Dominicana cayó de 7.57 hijos por mujer en 1950 a 1.97 en 2026, por debajo del nivel de reemplazo poblacional.
Al mismo tiempo, la esperanza de vida aumentó de 44.0 a 75.7 años y podría alcanzar los 91.5 años al finalizar el siglo. La combinación de ambos fenómenos cambiará la estructura de la población dominicana y redefinirá las prioridades de las políticas públicas.
Los datos revelan que el país continúa creciendo, pero a un ritmo cada vez menor. La población supera los 10.8 millones de habitantes en 2026 y las proyecciones indican que alcanzará cerca de 12.3 millones en 2050.
Sin embargo, ese crecimiento comenzará a desacelerarse hasta acercarse a su punto máximo durante la década de 2070, para luego iniciar un descenso gradual hacia finales de siglo.
Esta tendencia responde a una reducción sostenida de la natalidad. Mientras en la década de 1950 las familias dominicanas tenían en promedio más de siete hijos, actualmente el promedio es inferior a dos.
Las proyecciones de la ONE estiman que la tasa de fecundidad se mantendrá alrededor de 1.70 hijos por mujer hacia 2050 y permanecerá prácticamente estable hasta 2100, consolidando un escenario de crecimiento poblacional más lento.
El cambio demográfico también se observa en la fecundidad adolescente. En 2026 representa el 14 % del total de nacimientos y las proyecciones prevén que disminuirá al 12 % en 2050 y al 7 % en 2100.
Aunque la tendencia es favorable, el indicador continúa representando un desafío para las políticas de salud, educación y protección social.
EL PAÍS TENDRÁ MÁS ADULTOS MAYORES
Como consecuencia de la mayor longevidad y de la caída de la fecundidad, la edad promedio de la población dominicana continúa aumentando.
Si en 1950 era de 21.6 años, en 2026 alcanza los 32.9 años. Las proyecciones indican que llegará a 40.3 años en 2050 y a 51.6 años en 2100, una transformación que modificará la composición social del país.
Uno de los indicadores que mejor resume este proceso es el índice de envejecimiento, que compara la cantidad de personas de 60 años o más con la población menor de 15 años.
La ONE estima que este indicador superará el umbral de 60 hacia 2031, lo que marcará el ingreso del país a una etapa de envejecimiento alto. Desde entonces, la proporción de adultos mayores continuará aumentando durante el resto del siglo.
El cambio será visible en la estructura por edades. La población infantil, entre cero y 14 años, disminuirá del 25 % registrado en 2025 al 18 % en 2050.
En contraste, la población de 65 años o más aumentará del 9 % al 17 % durante ese mismo período y alcanzará el 36 % del total nacional en 2100.
De mantenerse estas tendencias, por primera vez en la historia dominicana habrá más adultos mayores que niños hacia mediados de siglo.
UN NUEVO DESAFÍO ECONÓMICO Y SOCIAL

Este escenario representa un cambio profundo en las necesidades del país. Durante décadas, la prioridad estuvo enfocada en ampliar escuelas, servicios maternoinfantiles y programas dirigidos a una población predominantemente joven.
En las próximas décadas, la demanda se desplazará progresivamente hacia la atención geriátrica, los cuidados de larga duración, las enfermedades crónicas, la infraestructura adaptada para personas mayores y los servicios especializados de apoyo.
Las implicaciones también alcanzan al mercado laboral. Una menor cantidad de nacimientos significa que, con el paso del tiempo, habrá menos personas entrando a la población económicamente activa y más ciudadanos en edad de retiro.
Este cambio puede generar mayor presión sobre la productividad, así como la necesidad de fortalecer la capacitación del capital humano y utilizar tecnologías que compensen la reducción relativa de la fuerza laboral.
La seguridad social figura entre los sistemas que enfrentarán mayores desafíos. Una población más envejecida aumentará la demanda de pensiones, servicios médicos y cuidados especializados, mientras disminuye el ritmo de crecimiento de las personas en edad de cotizar.
Más allá de las cifras, las proyecciones de la ONE describen una República Dominicana distinta a la conocida por generaciones anteriores.
El país entra en una transición demográfica marcada por menos nacimientos, mayor esperanza de vida y una población que envejece de forma sostenida.
El desafío ya no será únicamente crecer en habitantes, sino adaptar la economía, la seguridad social, el mercado laboral y las políticas públicas a una sociedad donde vivir más años será una conquista, pero también una responsabilidad colectiva.

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