Tomar malas decisiones una y otra vez: qué dicen los expertos y cómo romper el ciclo

Por Elvis Minaya.- Aunque se suele decir que las personas aprenden de sus errores, en la práctica no siempre ocurre así. Muchas veces seguimos tomando decisiones que ya no nos hacen bien, incluso cuando sabemos que dejaron de ser útiles o que pueden perjudicarnos.
Según un estudio publicado en la revista Journal of Neuroscience, esto no se debe solo a malas decisiones, sino a mecanismos internos que hacen que repitamos conductas conocidas, aunque ya no nos beneficien. La investigación explica que algunas personas quedan “atadas” a señales del entorno que antes estaban asociadas a una recompensa, y continúan actuando igual aunque esa recompensa ya no exista.
El psiquiatra argentino Diego López de Gomara, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, explicó que las personas no repiten por ignorancia, sino porque existe una especie de “lealtad inconsciente” a hábitos que alguna vez generaron satisfacción. Aunque hoy sean negativos, siguen imponiéndose sobre la razón.
Así funcionan las decisiones
El estudio señala que nuestras decisiones dependen de dos tipos de aprendizaje. Uno es instrumental, basado en decidir conscientemente para obtener un beneficio.
El otro es pavloviano, que funciona de manera automática y responde a señales del entorno, sin que lo pensemos demasiado.
Los investigadores observaron que algunas personas dependen más de estas señales automáticas. Aun cuando dejan de tener sentido, siguen actuando como si todavía ofrecieran una recompensa.
Implicación de repetir errores
Los especialistas explican que repetir errores no siempre significa falta de aprendizaje, sino dificultad para “desaprender”. Lo aprendido primero deja una marca emocional y mental muy fuerte. Abandonarlo implica una pérdida interna, y muchas personas se resisten a soltar aquello que, aunque hoy les haga daño, alguna vez les resultó familiar y placentero.
Este tipo de investigaciones también ayuda a entender problemas como la adicción, la ansiedad y los trastornos compulsivos, donde la persona continúa reaccionando a señales externas aunque eso la perjudique.
Los científicos continuarán estudiando cómo influyen estas señales en las decisiones humanas, con el objetivo de encontrar nuevas herramientas terapéuticas que ayuden a cambiar patrones de conducta y a tomar decisiones más sanas.
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