Exfuncionario de la EU comparó intervención de EE.UU. en Venezuela con golpe de estado de Pinochet
Por: Esmarlin Fernández – El exalto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, recurrió a uno de los episodios más emblemáticos de la Guerra Fría en América Latina, el golpe de Estado en Chile de 1973, para sustentar sus críticas a la política exterior de Estados Unidos frente a Venezuela, para establecer que a ellos no le preocupa el estado democrático de esa nación, sino sus recursos naturales.
Desde Chile, Borrell afirmó que Washington “nunca ha tenido como objetivo restaurar la democracia en sus intervenciones militares”, una declaración que contextualizó al comparar la actual transición venezolana, tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por fuerzas estadounidenses, con experiencias pasadas de injerencia política en la región.
El diplomático español sostuvo que el presidente estadounidense, Donald Trump, busca instalar en Venezuela “un gobierno títere”, en alusión directa a la designación de Delcy Rodríguez como presidenta interina, una fórmula que, según Borrell, responde a una lógica de poder donde prevalece “la ley del más fuerte”.
Actividades de la CIA en Chile
Para explicar su postura, Borrell apeló al precedente chileno. El 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet derrocó al presidente democráticamente electo Salvador Allende, instaurando una dictadura militar. Aunque documentos desclasificados de la CIA, publicados en septiembre de 2000, reveló que Estados Unidos no participó directamente en la ejecución del golpe, los propios informes reconocen que la agencia “probablemente pareció aprobarlo” y que mantuvo conocimiento previo de su planificación.

De acuerdo con el documento Actividades de la CIA en Chile, la agencia fue informada un día antes del golpe de la inminente acción militar, pero aseguró no brindar apoyo operativo, limitando su actuación a labores de inteligencia y seguimiento de la situación. Sin embargo, el mismo informe admite que, tras el derrocamiento de Allende, Estados Unidos brindó apoyo material al régimen militar, pese a criticarlo públicamente.

Los archivos desclasificados revelan además, la CIA convirtió a muchos oficiales de Pinochet en contactos pagados del ejercito estadounidense, a pesar de que algunos eran responsable de graves violaciones a los derechos humanos, un hecho que ha alimentado el debate histórico sobre el grado real de respaldo estadounidense a la consolidación del régimen militar.
El argumento de Borrell no apunta a una acción militar idéntica, sino a un patrón histórico en el que Washington prioriza la estabilidad estratégica y la obediencia política por encima de procesos democráticos internos, al combinar, de acuerdo a su comentario, la ausencia de intervención directa en el golpe, con el apoyo posterior al nuevo poder.
“Estoy aquí, en Chile, qué mejor sitio para recordar lo que son las intervenciones americanas”,
sostuvo, en el marco de sus declaraciones sobre la situación política actual en Venezuela.


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