Tiendas de discos de vinilo, refugios para amantes apasionados de la música
Santo Domingo.- Pasión es una palabra que puede definir al público que en la actualidad se interesa por los discos de vinilo. Pero si los consumidores son apasionados, también lo son los propietarios de tiendas, quienes se han embarcado en una empresa que, aunque con un público todavía relativamente reducido, forma parte de un grupo de personas con un gusto especial por la música.
Por la novedad de este renacer y la creatividad de los emprendedores de estos tiempos, varias de las tiendas que hoy tienen espacios físicos en el país, primero existieron como vendedores de festivales y bazares, que comercializaban sus discos con los interesados.
Pints & Vinyl, Café en Pasta o Groove.do, son algunas de esas, que hoy tienen sus locales físicos, mientras que otros, como Elepé RD, sigue siendo virtual. A estas se une Vinilos Plaza Naco, que tiene 32 años abierto, y que desde 2010 volvió a vender discos de pasta, siendo la primera en ofrecer al público este formato, que en teoría estaba superado.


Y no se puede dejar de mencionar a Darío Beato, quien durante aproximadamente cuatro décadas ha estado vendiendo Long Plays en las aceras de la calle José Reyes, casi esquina avenida Mella, en esta ciudad.
Pero el auge de este formato, cuando la practicidad de dispositivos como los celulares ha hecho que se tenga al alcance de la mano discografías completas de cualquier artista en servicios digitales como Spotify, YouTube o Apple, entre muchos otros, es una curiosidad.
Los entrevistados atribuyen a este “revival” a la nostalgia de la gente mayor, y la curiosidad y preferencia por lo retro y vintage, del público más joven.
“Los servicios de streaming son muy prácticos y cómodos, pero también muy fríos. Les falta ese aspecto táctil de agarrar el disco, examinar la portada, leer los créditos y saber quién participó en la creación del álbum”, expresa Juan Alejandro Castillo Pou, quien está al frente de Pints & Vinyl, que se encuentra en Punta Cana, al tratar de explicar el porqué de la vuelta a este formato.


“Hay gente que dice que es mejor calidad de sonido, pero para apreciar eso debes tener un buen equipo, y mucha gente lo que está comprando son equipos baratos. Eso no sirve”, expone José Santillana, quien regentea Vinilos Plaza Naco, y añade que la gente siempre quiere volver atrás.
Otra de las razones es la pasión, como dice Henry Tineo, quien junto a Noemí de Jesús, dirigen Café en Pasta. “El ritual de lo que es oír un vinilo, la apreciación del sonido, del arte, que hay en un LP, que no es lo mismo que un disco compacto”, comenta Tineo.
Una de las cosas que llaman la atención de Santillana en este renacer del gusto por los discos de pasta, es el hecho de que a su tienda visitan muchos jóvenes buscando álbumes antiguos.
En el caso de Castillo Pou, explica que ha podido que el rango de público es de 25 a 60 años, y que ha tenido padres que van a mostrarle a sus hijos lo que escuchaban cuando eran adolescentes, o niños que se maravillan con los soundtracks de las producciones de Disney o personas de la tercera edad que “vuelven a ser niños al encontrarse con una copia de un disco de su época”.
A Beato lo visita todo tipo de público, desde melómanos en busca de lo que pueden encontrar en las pilas recostadas de la pared en la acera, y según comenta, otros que quieren los vinilos para decorar espacios como habitaciones o negocios como bares o tiendas.
Costos y artistas más buscados
Los precios de los discos de pasta suelen variar y por lo que se pudo indagar para este trabajo. Por ejemplo, los que vende Beato, que incluyen todos los géneros y artistas, se venden a RD $50 pesos.


Pero en las demás tiendas mencionadas aquí, los álbumes pueden costar entre RD$1200 y RD$1500 pesos, en unas tiendas, mientras que en otras, hay ediciones que llegan a los US$ 100 y US$ 150 dólares, aunque aparecen algunos discos de mucho menor costo, y según el álbum y el artista, pueden llegar a los cinco o 10 dólares.
Los precios más altos no solo son de artistas internacionales, ya que los de Juan Luis Guerra o Rubby Pérez, este último ayudado por el hecho de haber muerto hace poco, se pudo encontrar la producción “Buscando tus besos”, a un costo de US $50 dólares.
Y como asegura Tineo, que álbumes como “Te ofrezco”, de Maridalia Hernández, o el de merengue homónimo de Luis “Terror” Días, realizado en 1984 y producido por Manuel Tejada, y que contiene el éxito “¡Ay, ombe!”, son de los más buscados por los coleccionistas, según dice Tineo. De igual manera, añade que el público busca a Fernando Villalona, Sergio Vargas, Retro Jazz o Toque Profundo. También se interesan por artistas internacionales como Charly García, Gustavo Cerati, Willie Colón y Rubén Blades.


De los nuevos artistas de habla inglesa se destacan Taylor Swift, Billie Eilish, Katy Perry, mientras que gente de otra generación, se decanta por bandas como Los Beatles, Led Zeppelin, Pink Floyd, Nirvana, Stone Temple Pilots, Aerosmith, Rolling Stones o Black Sabbath, sobre todo luego de la muerte de su vocalista, Ozzy Osbourne. De los clásicos, Beethoven, Vivaldi, entre otros son los más socorridos.
Un ejemplo para entender el auge del formato vinilo en el público es la anécdota que expuso José Santillana en su tienda. Y es que tuvo de 10 a 15 discos de Los Beatles y de Pink Floyd que le tomó uno o dos años venderlos. “Si los tuviera, se venderían de una vez. Porque ahora hay más gente que tienen tocadiscos, y andan buscando vinilos y hay muchos discos que no aparecen así de fácil”, asegura Santillana.
Por Pachico Tejada
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